Libros Infantiles

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El gigante era tan grande y el enano tan chiquito que uno no cabía en la página del cuento y al otro nadie lo veía, puntito perdido entra las letras.

Sin embargo, los dos eran muy amigos,. El gigante se encargaba de sostenerles la cabeza a los que entraban a leer al libro para que no se duermieran. Y el enano se ocupaba de atraer su atención corriendo entre los renglones con su lamparita encendida. 

Una vez, el gigante se enfermó y no fue al libro a trabajar. Ese día, la cabeza de un nene cayó dormida sobre la página, aplastando al enanito. La lámpara quedó titilando como una luciérnaga desesperada.

Cuando el gigante se repuso y volvió al libro, se dio cuenta del desastre: la cabeza del lector había dejado "escrito" al enanito en la historia. Entonces, buscó el cierre de emergencia de la página y, doblando en dos, cuatro, ocho, dieciséis y treinta y dos, se metió a rescatar a su amigo.

El gigante dio brazadas profundas en el mar de las palabras hasta que encontró al enanito trepado sobre el palito de una T que se estaba hundiendo. Regresaron en una balsa hecha con letras I sin punto.

Al poco tiempo, los dos volvieron a sus tareas y el libro funcionó como siempre.

¿Acaso no sentís debajo de la pera la mano del gigante? ¿No ves la luz del enano que siempre brilla chiquita entre las letras?

Cecilia Pisos

El cuen del medio minú

Editorial Edebe, 2017

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